viernes, 20 de febrero de 2009

El síndrome del Emperador

9 DiJeRoN......
Existen varios tipos de violencia pero los mas mencionados son el maltrato a la mujer, el maltrato a los niños o a los ancianos, pero pocos sabemos sobre los padres que son maltratados por sus propios hijos y que lleva el nombre de el "Síndrome del Emperador"

Esta es una breve descripción:
(información tomada de la red)


Se debe a las carencias de tipo educativo y hasta cuestiones
genéticas.
La falta de límites hace que los niños se sientan "reyes".

Se sienten dioses, dueños del mundo y especialmente de sus padres, a quienes pueden controlar y mantener a su disposición con sus constantes gritos y caprichos.

La mayoría de los especialistas coincide en que este fenómeno es una forma de expresión por parte del chico. "Un niño que maltrata a sus padres, en el fondo, quiere decir algo y habla con el cuerpo en vez de utilizar la voz. Son chicos que evidencian una grave falla en la función paterna"

no considera que los padres siempre sean los responsables de todo y hace una vinculación genética con esta patología. "El elemento esencial de estos chicos es la ausencia de conciencia, porque no tienen sentimiento de vinculación moral o emocional, ni con sus padres ni con otras personas"

En definitiva, la lucha de los chicos que padecen el síndrome del emperador es contra la ley, conocido en el psicoanálisis como el Super Yo; es decir, la autoridad que estimula su desarrollo en el contexto de una sociedad. "Cuando los padres no pueden transmitirle la ley a sus hijos hay una ausencia de límites. Esto influye en la personalidad de estos niños".

Como tratarlo

Desarrollar la conciencia y la culpa, establecer límites claros y no dejar nunca de ejercer la autoridad es,a clave para prevenir el síndrome del emperador. Es que un chico que agrede está en busca de una sensación de dominio

Pero se culpa a los progenitores

Lo cual es una injusticia, porque se ignora que la gente tiene una estructura biológica determinada. Los propios padres creen que sus hijos serían diferentes si los hubiesen educado de otro modo. Y en estos casos, es un error.

Vienen preocupados, generalmente con vergüenza y con miedo. Desconocen las causas de lo que les ocurre y se sienten como en un callejón sin salida. A veces son insultados, amenazados y vejados por sus hijos durante años, pero lo callan. No dicen nada.

Si denuncian lo que les pasa, recibirán el estigma de padres negligentes, malcriadores o permisivos. Hacerlo es reconocer su fracaso como educadores y eso muy duro.


Los casos más extremos registran agresiones graves e, incluso, el parricidio.



Tal vez hemos visto o conocido casos que coinciden con las características anteriores y ahora que ya sabemos como se llama, que lo ocasiona y sobre todo saber que existe un tratamiento, es mejor no dejarlo pasar para evitar que suceda una tragedia.
 

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