Llegamos a limpiar un poco para poner las cosas, los tíos pusieron bosinas y micrófonos para llamar a la gente y mas que la venta que no nos fue tan mal lo bonito fue la convivencia que tuvimos.
Alguna vez habíamos comentado que queríamos poner un negocio para sábados y domingos que son los días que no trabajamos y ese día dentro de la platica volvió a salir el tema y nos dieron muchos ánimos, nos sugirieron algunas cosas y parece ser que este sábado ya empezamos.
El domingo volvimos a reunirnos todos para continuar con la venta de garage y otra vez después de comer nos fuimos para la casa, fue cuando empezó una lluvia helada y bajo mucho la temperatura y mejor nos encerramos en nuestra casita con el peque a ver una película.
Más tarde pasaron mis suegros y nos dejaron unas piezas de pan dulce muy ricas los cuales nos comimos con un rico y caliente cafecito mientras hacíamos planes para el nuevo negocio, y como a mi me gusta mucho cocinar y con las sugerencias de los tíos acordamos que ibamos a vender enchiladas verdes, de mole y estilo guerrero.



Hasta el día de hoy estoy contenta y muy emociona por que me siento muy apoyada por mi esposo por que si bien los dos trabajamos y él se podría conformar con lo que vamos teniendo poco a poco pero así como nos gusta salir al cine, a comer y a divertirnos también nos gusta trabajar.